«Reconocemos que no hemos hecho lo suficiente. Los saharauis han estado demasiado tiempo olvidados, tanto por la comunidad internacional como por nosotros mismos.» — António Guterres, entonces Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, durante su visita a los campamentos de refugiados saharauis, el 9 de septiembre de 2009 (fuente:elmundo.es).
En este Día Mundial de los Refugiados, la Asociación de Familias de Prisioneros y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA) rinde homenaje a los refugiados saharauis, los más antiguos de África. Casi cincuenta años después del inicio de su exilio, más de 200 000 saharauis permanecen en cinco campamentos situados cerca de Tinduf, en Argelia, país anfitrión cuya solidaridad constante y cuyos esfuerzos sostenidos para la acogida y protección de los refugiados saharauis en su suelo saludamos altamente. Se trata de una de las crisis de refugiados más prolongadas del mundo.
Cuando el conflicto armado estalló a mediados de los años 1970 entre los resistentes saharauis y las fuerzas de invasión marroquíes, gran parte de la población del Sáhara Occidental huyó de las hostilidades para refugiarse en territorio argelino. La agresión marroquí vino acompañada de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, desapariciones forzadas masivas, masacres, fosas comunes y la brutal separación de las familias por un muro de arena sembrado de minas antipersona. Estas graves violaciones de los derechos humanos continúan y exigen la creación urgente de una comisión de investigación internacional independiente, así como el enjuiciamiento penal de todos los responsables.
Una ayuda humanitaria dramáticamente insuficiente y en constante declive
Los refugiados saharauis dependen casi por completo de la ayuda internacional. Sin embargo, pese a las necesidades crecientes, esta ayuda sigue estando muy por debajo de los estándares humanitarios internacionales definidos por las normas SPHERE, ACNUR y PMA:
- La malnutrición aguda entre los niños de 6 a 59 meses ha aumentado, superando el 10 % en los últimos años, acompañada de tasas alarmantes de anemia (más del 50 %) y retrasos en el crecimiento.
- Cerca del 80 % de las familias viven en situación de inseguridad alimentaria severa o moderada.
- Las raciones alimentarias se han reducido en repetidas ocasiones debido a la falta crónica de financiación por parte de los donantes.
- El acceso al agua potable sigue estando muy por debajo del mínimo requerido de 15 litros por persona y día.
- La atención a la malnutrición no alcanza los objetivos humanitarios estándar.
Esta situación convierte una crisis política en una catástrofe humanitaria silenciosa, confirmando las propias palabras del Sr. Guterres en 2009: los saharauis han sido efectivamente «olvidados» por la comunidad internacional.
Al mismo tiempo, la Unión Europea participa en el expolio de los recursos naturales y aplica actualmente de facto acuerdos comerciales con Marruecos que incluyen los recursos del Sáhara Occidental, sin el consentimiento del pueblo saharaui y de su representante legítimo, el Frente Polisario. Estas actuaciones contradicen flagrantemente las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y el derecho internacional.
Responsabilidades históricas y actuales que asumir
España, en tanto que potencia administrante de iure, tiene una responsabilidad particular por no haber llevado a término el proceso de descolonización, como lo atestiguan los nulos Acuerdos de Madrid de 1975. La comunidad internacional, la Unión Africana y las Naciones Unidas deben ahora cumplir con sus obligaciones:
- Respetar el derecho inalienable a la autodeterminación del pueblo saharaui;
- Aumentar de manera urgente y sustancial la ayuda humanitaria.
AFAPREDESA hace un llamamiento a:
- Un aumento inmediato y significativo de la ayuda humanitaria —alimentación, salud, agua, educación, refugios— para alcanzar los estándares internacionales.
- El fin de la impunidad por los crímenes cometidos y una protección reforzada de los derechos de los refugiados.
- La reanudación de un proceso político creíble bajo los auspicios de las Naciones Unidas y la Unión Africana, que conduzca a la celebración de un referéndum de autodeterminación.
- El estricto respeto, por parte de la Unión Europea y de todos los Estados, del derecho internacional y de las decisiones de la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea relativas al Sáhara Occidental.
Cincuenta años de exilio y olvido son demasiados. Los refugiados saharauis no reclaman caridad: exigen justicia, dignidad y el ejercicio pleno y entero de sus derechos legítimos.
Chahid El Hafed, 20 de junio de 2026